Después del verano es habitual prestar más atención a nuestra piel. El bronceado empieza a desaparecer y, de repente, podemos descubrir pequeñas manchas en el rostro, el escote, las manos u otras zonas que han estado especialmente expuestas al sol.
En algunos casos ya estaban ahí antes de las vacaciones y simplemente se han hecho más visibles. En otros, aparecen nuevas zonas de pigmentación como consecuencia de la exposición solar acumulada durante los últimos meses.
Pero no todas las manchas de la piel tienen el mismo origen ni deben tratarse de la misma manera. Antes de intentar eliminarlas es importante saber qué tipo de mancha tenemos y, sobre todo, comprobar que no existe ninguna lesión que necesite una valoración médica específica.
¿Por qué aparecen más manchas después del verano?
Nuestra piel produce melanina como respuesta a la radiación solar. Es el pigmento responsable del color de la piel y uno de los mecanismos naturales con los que nuestro organismo intenta protegerse frente a la radiación ultravioleta.
Durante el verano aumenta nuestra exposición al sol: pasamos más tiempo al aire libre, vamos a la piscina o a la playa, practicamos deporte y recibimos radiación solar durante muchas más horas.
Esta exposición estimula la producción de melanina. Cuando esa producción no se distribuye de forma uniforme pueden aparecer zonas más oscuras que el resto de la piel.
Además, el efecto del sol es acumulativo. Por eso una mancha que aparece después de este verano no necesariamente responde únicamente a las exposiciones de los últimos meses, sino que puede estar relacionada con el daño solar que nuestra piel ha ido acumulando durante años.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) recuerda que una exposición solar incorrecta puede favorecer la aparición de manchas y acelerar el envejecimiento prematuro de la piel.
No todas las manchas de la cara son iguales
Cuando hablamos de “manchas solares” solemos utilizar una expresión muy general para referirnos a alteraciones que pueden tener características y causas diferentes.
Por eso, uno de los primeros pasos antes de iniciar cualquier tratamiento es identificar correctamente qué estamos viendo.
Léntigos solares
Son pequeñas manchas de color marrón, normalmente bien delimitadas, que aparecen especialmente en las zonas que han recibido una mayor exposición solar a lo largo de los años.
El rostro, las manos, el escote y los brazos son algunas de las localizaciones más habituales.
Su aparición está muy relacionada con la exposición solar acumulada y suelen hacerse más frecuentes a medida que pasan los años.
Melasma
El melasma suele presentarse como manchas marrones de forma irregular que aparecen principalmente en el rostro, especialmente en frente, pómulos o zona superior del labio.
En su aparición pueden intervenir diferentes factores hormonales y genéticos, aunque la exposición solar tiene un papel importante en su pigmentación y puede hacer que las manchas se vuelvan mucho más visibles durante el verano.
Es precisamente uno de los motivos por los que algunas personas observan que el melasma se intensifica después de las vacaciones.
Hiperpigmentación postinflamatoria
Una zona de la piel que ha sufrido inflamación también puede quedar más pigmentada.
Puede suceder después de determinadas lesiones, granitos, irritaciones o procesos inflamatorios. La exposición solar puede oscurecer posteriormente esas zonas y hacer que la diferencia de tono resulte mucho más evidente.
Por este motivo, conocer el origen de la pigmentación es fundamental. Lo que funciona para una mancha solar superficial puede no ser la mejor opción para otro tipo de alteración.
¿Cuándo conviene valorar una mancha?
Que una mancha aparezca después del verano no significa automáticamente que exista un problema. Sin embargo, cualquier lesión pigmentada nueva merece nuestra atención.
Especialmente conviene consultar cuando observamos:
- cambios recientes en una mancha que ya teníamos;
- aumento rápido de tamaño;
- bordes irregulares o poco definidos;
- diferentes tonalidades dentro de una misma lesión;
- cambios de forma o color;
- sangrado, molestias o picor persistente;
- una lesión que resulta claramente diferente al resto de lunares o manchas de nuestra piel.
La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) insiste en la importancia de diferenciar las manchas estéticas de otras lesiones pigmentadas que pueden necesitar valoración dermatológica.
Por eso, cuando existe cualquier duda sobre una lesión, el objetivo inicial no debe ser eliminarla por razones estéticas, sino obtener primero un diagnóstico adecuado.
¿El protector solar evita completamente las manchas?
La protección solar es nuestra principal herramienta de prevención, pero utilizar fotoprotector no significa que podamos exponernos al sol sin límite.
Ningún fotoprotector bloquea el 100 % de la radiación solar. Además, su eficacia depende de cómo lo utilicemos, de la cantidad aplicada y de si lo renovamos correctamente a lo largo del día.
Para proteger la piel es recomendable combinar diferentes medidas:
- utilizar fotoprotección adecuada tanto frente a radiación UVA como UVB;
- reaplicar el producto cuando sea necesario;
- evitar las horas de mayor intensidad solar;
- utilizar sombreros, gafas y otros elementos de protección física;
- proteger especialmente rostro, escote y manos;
- mantener estas medidas durante todo el año y no únicamente durante las vacaciones.
La radiación ultravioleta sigue presente en otoño e invierno. Por eso la fotoprotección continúa siendo importante incluso cuando las temperaturas bajan y dejamos de tener la sensación de estar tomando el sol.
¿Qué podemos hacer cuando las manchas ya han aparecido?
El primer paso es determinar qué tipo de pigmentación presenta la piel, cuánto tiempo lleva ahí, su profundidad y qué otros signos de fotoenvejecimiento aparecen alrededor.
A partir de esa valoración pueden plantearse diferentes estrategias.
En algunos casos será suficiente con mejorar la rutina domiciliaria y utilizar determinados activos cosméticos bajo supervisión profesional. En otros pueden valorarse tratamientos médicos destinados a actuar sobre la pigmentación y mejorar la calidad general de la piel.
Entre las posibilidades disponibles se encuentra el fotorejuvenecimiento facial con IPL, una tecnología que puede utilizarse para trabajar determinadas alteraciones de la pigmentación relacionadas con el daño solar, además de otros signos de fotoenvejecimiento.
La elección dependerá siempre del tipo de mancha y de las características de la piel. No todas las pigmentaciones responden igual y, especialmente en casos como el melasma, es importante evitar tratamientos demasiado agresivos o protocolos que puedan favorecer una nueva pigmentación.
Cuando además de las manchas existen alteraciones importantes de textura, marcas, arrugas o un daño solar más avanzado, también pueden valorarse procedimientos de renovación cutánea como el resurfacing facial con láser de CO2 fraccionado, siempre que exista una indicación médica adecuada.
¿Por qué el otoño es un buen momento para revisar la piel?
Después de varios meses de mayor exposición solar, septiembre y octubre son buenos meses para observar cómo ha respondido nuestra piel al verano.
El bronceado comienza a reducirse y algunas alteraciones pigmentarias se hacen más evidentes. Esto permite valorar con mayor claridad la uniformidad del tono, la textura, la luminosidad y otros signos de fotoenvejecimiento.
También es una época en la que habitualmente reducimos la exposición solar intensa, algo especialmente importante cuando se van a realizar determinados tratamientos médico-estéticos.
Eso no significa que todos los tratamientos puedan iniciarse automáticamente cuando termina agosto. El estado de la piel, el grado de bronceado, el tipo de mancha y nuestros hábitos diarios deben tenerse en cuenta antes de establecer cualquier protocolo.
Cuidar las manchas empieza por un buen diagnóstico
Cuando vemos una nueva mancha, es normal que nuestra primera preocupación sea descubrir cómo eliminarla. Sin embargo, antes hay una pregunta más importante: ¿qué tipo de mancha es?
Un diagnóstico correcto permite diferenciar una alteración puramente estética de una lesión que necesita una valoración diferente y ayuda a elegir el tratamiento adecuado para cada piel.
En Aravaca Medicina Estética Avanzada realizamos una valoración personalizada del estado de la piel antes de indicar un tratamiento facial. Nuestro objetivo es estudiar la pigmentación, el fotoenvejecimiento y las necesidades de cada paciente para establecer un protocolo adaptado a cada caso.
Puedes encontrarnos en nuestros centros de Madrid, tanto en nuestro centro de medicina estética en Aravaca como en Alberto Alcocer.
Si después del verano has empezado a observar nuevas manchas en el rostro o algunas de las que ya tenías se han hecho más visibles, es un buen momento para revisar tu piel y conocer qué opciones son las más adecuadas para ti.