«Zonas distintas, protocolo distinto»
El vello masculino suele ser más denso y de mayor calibre que el femenino, lo que exige ajustar la potencia y el número de pasadas del láser. Además, las zonas más solicitadas por el hombre —espalda, pecho, hombros— rara vez forman parte de un protocolo pensado originalmente para piel femenina.
Por qué el vello masculino necesita un protocolo distinto
Un folículo más grueso responde de forma diferente a la energía láser: se ajustan tanto la potencia como el intervalo entre sesiones para lograr una reducción eficaz sin comprometer el confort.
Zonas más demandadas
Espalda, pecho, hombros y, en menor medida, la barba.
Qué esperar del tratamiento
Reducción progresiva y visible desde las primeras sesiones, con un vello cada vez menos denso, hasta lograr una reducción duradera.