«Tecnología láser al servicio de tus piernas»
No todas las venitas responden igual a una aguja. Las más finas, las que forman una telaraña roja bajo la piel o aparecen en zonas donde inyectar es más delicado, encuentran en el láser vascular una alternativa —o un complemento— a la escleroterapia tradicional.
¿Quieres saber si tu caso es candidato al láser, a la inyección, o a una combinación de ambas? Pide tu valoración personalizada.
¿Qué es la escleroterapia con láser?
Es un tratamiento que emplea un láser vascular específico, cuya longitud de onda es absorbida selectivamente por la hemoglobina del vaso sanguíneo. Esa energía se transforma en calor dentro del propio vaso, provocando su coagulación progresiva: el vaso deja de recibir flujo y, con el tiempo, el organismo lo reabsorbe de forma natural. A diferencia de la escleroterapia con esclerosante, no requiere introducir ninguna sustancia dentro del vaso: la acción es puramente lumínica.
¿Cuándo se recomienda frente a la escleroterapia tradicional?
El láser vascular resulta especialmente útil en:
Capilares muy finos (telangiectasias) donde la canalización con aguja es más difícil.
Zonas de piel delicada, como el rostro, donde no se realiza escleroterapia inyectada.
Pacientes con aprensión a las inyecciones o antecedentes de reacción al esclerosante.
En piernas con una combinación de vasos gruesos y finos, es habitual combinar ambas técnicas en el mismo plan de tratamiento: el esclerosante para los vasos de mayor calibre y el láser para rematar la red capilar más superficial, consiguiendo un resultado más completo del que lograría cada técnica por separado.
¿Cómo es la sesión?
Es recomendable evitar la exposición solar directa sobre la zona tratada durante las semanas siguientes.
El vaso tratado no desaparece de inmediato: el proceso de reabsorción es progresivo, por lo que los resultados se valoran a partir de los 21 días.
El número de sesiones se determina de forma individual, en función de la cantidad y el tipo de vasos a tratar, con una frecuencia mínima de un mes entre sesiones para permitir que el organismo complete la reabsorción antes de repetir.
Cuidados posteriores
Es recomendable evitar la exposición solar directa sobre la zona tratada durante las semanas siguientes.
El vaso tratado no desaparece de inmediato: el proceso de reabsorción es progresivo, por lo que los resultados se valoran a partir de los 21 días.
El número de sesiones se determina de forma individual, en función de la cantidad y el tipo de vasos a tratar, con una frecuencia mínima de un mes entre sesiones para permitir que el organismo complete la reabsorción antes de repetir.